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miércoles, 30 de mayo de 2007

2007: el año de Martin Scorsese

Sin duda este está siendo el año del célebre director ítalo-estadounidense. Su doble galardón en la última edición de los Oscars ha hecho justicia a su cine y le han permitido asentarse como un cineasta consagrado. En el, recién clausurado, Festival de Cannes explicó la puesta en lanzamiento de una Fundación para rescatar grandes películas caídas en el olvido

En esta 60 edición del prestigioso certamen de Cannes, Scorsese ha sido uno de los invitados de honor. Su carrera profesional está en auge actualmente pero sería un error hablar del director de hoy olvidándonos de su gran trayectoria en el mundo del cine.
Infiltrados ha sido su último film pero si realizamos una mirada al pasado veremos que la filmografía de Scorsese es extensa tanto en cantidad como en temática. Su estilo es inconfundible, su cine se ama o se detesta pero su calidad como cineasta es indiscutible.
Películas como Taxi Driver, Toro Salvaje, Casino, La Edad de la Inocencia, Uno de los Nuestros y El Aviador son algunas de sus obras más conocidas.

Durante los días que se extendió el Festival de Cannes, se realizaron charlas o conferencias sobre cine de la mano de grandes personajes del mundo del séptimo arte; entre ellos, el director newyorkino. "Para ser director no es necesario pasar por una escuela de cine", en cambio "hay que estar loco, tener una naturaleza obsesiva", aseveró Scorsese ante su atento público.
A su lado, le escuchaba con una mezcla entre interés y admiración Quentin Tarantino al que se le escapan sonrisas inocentes ante las excentricidades de su compañero de profesión.

Su pícara expresión nunca desaparece de sus gestos y sus miradas y se ha convertido en un rasgo de su personalidad y de su cine. Este retratista de legendarios mafiosos (Uno de los nuestros) y de personalidades marginales (Taxi Driver y Toro Salvaje) confiesa que su afición por el cine procede de su más tierna infancia y su educación familiar. "A fin de cuentas, creo que mis vínculos con el cine y las películas pasan por mi relación emocional con mis padres: como no conseguía decirles lo que sentía, vivía mis sentimientos hacia ellos a través de las películas a las que me llevaban". Este vínculo emocional aún le provoca hoy en día la ilusión por hacer películas.

Se confiesa como un adicto al cine, a sus 64 años de edad, no quiere ni oír hablar de una retirada y comienza este nuevo proyecto con energía y confianza. Una Fundación Mundial para el Cine destinada a “no olvidar” piezas clásicas de el engranaje cinematográfico.
Muchos otros directores pertenecientes, como él, a la Banda de los 70, apoyan esta nueva andadura con el mismo ahínco que el maestro Scorsese. Entre ellos estarían su amigo inseparable Harvey Keitel, Francis Ford Coppola, Brian de Palma, Steven Spielberg y George Lucas.

Ante novecientas personas que desprendían admiración, Scorsese hizo un homenaje a sus películas fetiche que han marcado su paso por el mundo del cine: The Big Heat (Los sobornados), de Fritz Lang(1953), o Al Este del Edén, de Elia Kazan(1954).
"Me gustaba tanto la puesta en escena, la interpretación de los actores, la historia, que desarrollé una obsesión casi religiosa por Al Este del Edén", dijo.

La Fundación Mundial del Cine también cuenta con la colabroación de cineastas como los mexicanos Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu y el brasileño Walter Salles, y su objetivo principal es salvaguardar el patrimonio fílmico de la destrucción originada por el deterioro o pérdida de los negativos.
Por otra parte, Scorsese no ha dudado en apoyar a otros cineastas a través de su faceta de productor. Además, posee una compañía dedicada a la restauración y distribución de películas clásicas.

Así lleva tres décadas, generando amor y odio en las críticas y entre el público. Tiene una forma particular de hacer cine pero el talento y el prestigio de sus historias encuentra su mayor éxito en este 2007.

miércoles, 16 de mayo de 2007

El viejo cowboy de Hollywood cumpliría 100 años


Cannes celebra el centenario del nacimiento de John Wayne. El festival francés homenajea al actor exhibiendo dos de sus películas más emblemáticas, 'Hondo' y 'Río Bravo'

Originario de Iowa, Marion Mitchell Morrison (su nombre verdadero), fue siempre un chico tímido y muy comedido. Sus grandes amigos siempre dijeron maravillas de él; Elisabeth Taylor lo calificó como “duro como el acero por fuera y blando como la mantequilla por dentro".
Su pasión por el cine se desencadenó a raíz de entablar una profunda amistad con el director de cine John Ford. Esta relación es realmente especial, tanto en el terreno personal como en el profesional, ya que con él rodó 20 largometrajes entre los que se encuentran títulos tan importantes como La diligencia, Fort Apache o Río Grande. Su primer encuentro tuvo lugar en 1928, cuando Wayne trabajaba en tareas del atrezzo de una película de Ford.
John Wayne fue nominado por primera vez al oscar al mejor actor en 1949 por su interpretación en Arenas Sangrientas. Aquella noche pudo recoger su merecida estatuilla y consolidarse como un actor consagrado y reconocido. En total, trabajó en 157 películas y dedicó al cine 50 años de su vida.


Pero un cáncer de estómago e intestino mermó sus fuerzas progresivamente. Tumbado en la cama, pero acompañado de un vaso de whisky y cigarrillos, Wayne, el viejo león, el vencedor de innumerables peleas cinematográficas, luchó todo lo que estuvo en sus manos por continuar viviendo. Todo se acabó en 1979, año desde el que se recuerda a este “emblema estadounidense” con la frase “feo, fuerte y formal”( tres adjetivos que él mismo pensó para su epitafio. Escritos en español, quizá influido por sus tres esposas latinoamericanas)..
Por todo esto, uno de los Festivales más prestigiosos del mundo del séptimo arte, ha querido recordarle. Su herencia reside en sus películas, pero también en su personalidad humana y en las ideas que representó y defendió con nobleza y valor a lo largo de toda su vida.
Los encargados de esta edición han resmasterizado dos de sus obras maestras: 'Hondo', de John Farrow, y 'Río Bravo', de Howard Hawks, que se exhibirán durante el festival. 'The Duke' ('El Duque'), como era conocido en vida, volverá así con todos los honores a la gran pantalla.


Hay que recordar que Wayne también probó suerte detrás de las cámaras, con títulos también míticos como 'Boinas verdes', que codirigió con Ray Kellogg, o 'El Álamo', con la que optó al Oscar a la mejor película.


No sólo los aficionados al Lejano Oeste recordarán al gran Wayne sino cada uno de los apasionados de los brillantes actores. Pocos fueron y son lo que representa y representó el legendario cowboy .
El mito permanecerá eternamente vivo. En el cine alcanzó la imagen de la casi perfecta figura paterna; personificó la virilidad; se alzó en representante de los héroes de guerra (pese a no haber estado nunca en el Ejército) y, lacónico, breve y conciso, hizo de la entrega de monosílabos, un arte.

jueves, 3 de mayo de 2007

Wong Kar- wai: de China a Hollywood


La próxima película del cineasta honkonés se encargará de inaugurar el Festival de Cannes el próximo 16 de mayo

Wong Kar-wai es conocido por reescribir sus guiones casi diariamente y en pleno rodaje, es por esto que se demora tanto en culminar sus películas, deja que ellas mismas encuentren su camino. My Blueberry Nights, significa el debut del director en Hollywood, y este estreno estaba programado para finales del 2006, pero todos sabían que eso no era cierto: el estreno comercial será el 22 de junio de este año.

La película tendrá su estreno mundial en Cannes 2007, festival que se llevará a cabo del 17 de mayo al 28. Supuestamente el rodaje ya había terminado a finales de setiembre pasado, duró tan solo 7 semanas (5 más que Chungking Express), pero Wong decidió que quería filmar un par de escenas más en la nieve, estas decidirán el final de la película.

Norah Jones protagonizará la película junto a Jude Law, Rachel Weisz, Natalie Portman, Tim Roth y David Strathairn, quien remplazó a Kevin Spacey a último minuto.
Esta película marca muchos cambios para el director chino respecto a su filmografía anterior. Primero, las obvias: se realiza en inglés, no toma lugar en Hong Kong ni mucho menos en el de los años 60, y cambia a su mítico
Tony Leung por Jude Law. Además es la primera vez que Wong Kar- wai tiene un co-guionista: Lawrence Block, reconocido escritor de novelas policiales que debuta como guionista. Éste cambio puede ser justificado con el desconocimiento y la falta de familiarización del director con el inglés.

Pero el cambio que más ha impactado a sus seguidores es la ausencia de
Christopher Doyle, su director fotográfico desde hace quince años. Cualquiera que haya visto una de sus películas sabrá muy bien que son tres cosas las que complementan a la perfección la dirección y sus historias: Tony Leung, la música, y la fotografía de Doyle. Juntos crearon un estilo visual para la alienación romántica, una mezcla de neón difuminado y contemplación en cámara lenta.
El mundo de Hollywood ha hecho desconectar a Wong con parte de su pasado, el dinero y la rapidez apremian en un mundo en el que debería gobernar el arte.

Quien sí permanece a su lado es su inseparable editor, productor y diseñador de vestuarios,
William Chang, tal vez el único capaz de llevar a cabo la producción y edición de una película de este director sin terminar en el psiquiatra.
My Blueberry Nights es una road movie basada en un cortometraje que realizó en Hong Kong protagonizado por Tony Leung y
Maggie Cheung; y la única vez que se proyectó este corto fue en el Cannes del 2001.

Norah Jones debuta como actriz en este filme, en el que interpreta a una mujer que viaja a través de América en busca del amor y que se va encontrando en el camino con curiosos personajes.
Wong Kar-wai es un asiduo y protegido de Cannes; allí ha presentado sus grandes obras maestras: Happy Together, Deseando Amar( In The Mood for Love) , y 2046. Además, en la pasada edición fue jurado del festival.

Esperamos que en esta 60ª edición , el director chino abra las grandes puertas del cine con un brillo embriagador y sin perder su esencia oriental a pesar de haberse dejado camelar por el atractivo del poderoso Hollywood.